Salud Reproductiva – Burda Miseria agobia a nuestro Pueblo
Las elevadas cifras de pobreza en nuestro país —aterradoras en sí mismas y, para colmo, sujetas a la manipulación política— no resultan tan elocuentes como el conocimiento del vía crucis de peruanos concretos condenados a la sobrevivencia.
Un ámbito pavoroso de la pobreza es la salud reproductiva. Aquí hallamos los dramas de niñas y jóvenes víctimas de un círculo vicioso: adultez prematura, inconsciencia, descontrol e impunidad. Por ejemplo, Lourdes, de 17 años, proveniente de un poblado alejado de la sierra, acudió a un hospital limeño donde le diagnosticaron sida. Está embarazada, enferma y desasistida. Lourdes creció en una población mísera, con padres ausentes.
En tales circunstancias, las personas aisladas son desbordadas por el ventarrón del mal, producto de la carencia extrema. Queda claro que solo la comunidad organizada está en principio en condiciones de contrarrestar las atrocidades de una vida sexual que suele transformar la ternura y el placer compartido en descarga burda y en utilización del más débil. Sin embargo, es precisamente en las localidades como la de Lourdes donde a los padres inexistentes se suma el Estado ausente. No hay escape a la fatalidad.
Es imprescindible detener el engaño que puede convertirse en autoengaño convenido, esto es dar por válido el panorama rosado que se nos pinta para no asumir la dureza de la realidad que nos reclamaría sin cesar.
Ha llegado el momento de volcar la mirada al día a día de la persona real y apartarse de las cifras estadísticas para afrontar el hecho de que en el campo fundamental de la salud reproductiva vamos muy mal. Es indispensable reconocer que, si allí donde se inicia la vida las cosas se plantean de este modo, nuestro futuro no podrá ser promisorio.
En medio de tanta desgracia, asoman lucecillas en el horizonte. La sociedad civil, apoyada por la cooperación internacional, labora de modo mancomunado con maestros de escuelas rurales y asume el desafío de evitar que, en lugar de salud reproductiva, aparezcan las Lourdes desdichadas.
En el Valle Sagrado, Nexos Voluntarios, con apoyo del Fondo de Población de la ONU, ha encontrado en profesores, alumnos y autoridades competentes de tres colegios de la zona un eco esperanzador. Además de que la UGEL ha incluido la materia en el currículo escolar, notamos paulatinos cambios de actitud. Los menores se muestran menos temerosos ante los adultos, más comunicativos y solidarios entre sí, más alejados de la violencia.
